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Ing. César Augusto Alvarado, M.Sc.

En Honduras la importancia de los bosques ha estado sometida a un proceso que es variante a las decisiones de los responsables por él. Anterior al año 1974 la administración de los bosques estaba bajo la responsabilidad del Ministerio de Agricultura delegando las funciones en un Departamento Forestal, sin más funciones que formar guardarecursos, protegerlos de los incendios forestales, plagas y enfermedades, así como la contabilización de las extracciones de madera. Conocer el comportamiento de las diferentes especies no fue un aspecto de consideración durante este periodo, en el cual se estaba haciendo notorio que la extracción era muy superior a la recuperación de estos bosques, y aun con mayores problemas, al deforestar grandes extensiones para dedicarla a las actividades agrícolas y ganaderas. 

La proliferación de aserraderos, la libertad de exportar madera en rollo y el acelerado consumo para leña en el uso doméstico, fueron suficientes motivos para la avanzada deforestación de las tierras con masas boscosas, agravando la situación al no establecerse la cultura de plantaciones forestales. De esta forma, se fueron extrayendo los mejores ejemplares de las especies de uso comercial, dejando en pie, aquellos con menores características físicas.

Para regular esta “cultura” forestal, se creó en 1974 la Administración Forestal del Estado (AFE) con el nombre de Corporación Hondureña para el Desarrollo Forestal (COHDEFOR), con funciones únicas y exclusivas de administrar estos bosques, con la cual se logró un sustancial avance al mitigar la acelerada destrucción de los bosques. Con la Ley de Modernización del Sector Agrícola, todos los bosques pasaron a ser administrados por esta Corporación, agraciadamente por un periodo corto, debido fundamentalmente a que por parte del Estado nunca se disponían de las asignaciones presupuestarias para su administración y manejo. Por ser una actividad exclusivamente extractivita, los aportes del Sector Forestal al Producto Interno Bruto fueron muy significativos. Con las normativas impuestas por esta AFE se estableció la obligatoriedad de elaborar, presentar y tener la aprobación del Plan de Manejo de determinada propiedad forestal, mecanismo con el cual se reguló la extracción de madera y posteriormente se estableció una norma legal de probar la exportación de madera en rollo, situación que obligó al propietario de fomentar un valor agregado a este tipo de materia prima.

Estos Planes de Manejo tenían y tienen una condición básica: no se permiten las cortas totales de una superficie forestal y su extracción es únicamente como entresacas de una masa forestal, teniendo la obligación en bosques adultos, de dejar una serie de árboles semilleros, que oscila entre los 15 a 20 árboles por hectárea, situación válida para los bosques de coníferas, en esencia, las especies de Pinus oocarpaPinus caribaea. A pesar de hacer considerables esfuerzos por parte de la cooperación externa, la cultura de plantaciones forestales con material selecto, nunca se ha logrado establecer en el sector forestal.

Todo lo anterior a traído como consecuencia una degradación genética de nuestras especies, pues, como se indicó anteriormente, las cortas no supervisadas hicieron que se extrajeran los “mejores árboles” lo cual técnicamente implica un valor fenotípico y genotípico muy importante para las descendencias o generaciones futuras. De manera simple esto significa que en las áreas históricamente afectadas, esos árboles selectos de hoy como semilleros, son el producto de los árboles de menor valor genético del ayer.