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Por: J. G. Bardales

Energía renovable y no renovable

La física define la energía como la capacidad que tiene la materia de producir trabajo en forma de movimiento, luz o calor.

Nuestra fuente de energía principal es el sol. Este astro se encuentra a 150 millones de kilómetros de la tierra y es 1.3 millones de veces más grande.

Es casi imposible pensar que el sol no tuviese la energía suficiente para potenciar toda la vida y actividades en la tierra. Si lo analizamos bien, la fuente máxima de energía que tenemos es la luz solar, clave para el desarrollo de toda la vida en el planeta.

¿Qué es la Energía renovable?

La Asociación de Empresas de Energías Renovables de España la define como todas aquellas que provienen de una fuente natural, son recursos limpios y casi inagotables.

Luis Merino, en el libro Energías renovables para todos (2014), nos dice que entre las distintas fuentes de energía, las renovables son aquellas que se producen de forma continua y son inagotables a escala humana.

Estas pueden provenir de la generación con plantas hidroeléctricas, eólicas o generadoras térmicas de biomasa, pero el principal recurso en cada una de estas energías es uno limpio, que no contamina y es renovable o reutilizable, como el agua, el viento, la biomasa, el sol y el calor del centro de la tierra.

El sol está en el origen de todas las energías renovables porque su calor provoca en la tierra las diferencias de presión que dan origen a los vientos, fuente de la energía eólica.

El sol ordena el ciclo del agua, causa la evaporación que predispone la formación de nubes y por tanto, las lluvias. También del sol procede la energía hidráulica; las plantas se sirven del sol para realizar la fotosíntesis, vivir y crecer. Toda esa materia vegetal es la biomasa. Por último, el sol se aprovecha directamente en las energías solares, tanto la térmica como la fotovoltaica.

¿Qué es la Energía no renovable?

Podríamos decir que es lo opuesto: básicamente son carburantes de fuentes no renovables. El petróleo, el carbón o los gases naturales son combustibles que llevan un proceso de larga duración para poder formarse, por lo que su volumen es cuantificable y se puede determinar su existencia en la tierra para poder estimar la duración de sus reservas.

Merino también nos dice que la generación, el transporte y el consumo de las energías convencionales tienen un impacto sobre el medio, y puede argumentarse que están en el origen de algunos de los mayores problemas ambientales que sufre el planeta, como el cambio climático y la lluvia ácida. Sin llegar a decir que esos efectos no existen en las renovables, sí es cierto, que son infinitamente menores y siempre reversibles.