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POR: J. G. Bardales

El anuario estadístico del Instituto de Conservación Forestal (ICF) reporta una cobertura boscosa del 48% del territorio nacional, aproximadamente 5.3 millones de hectáreas, de las cuales, menos de 2 millones pertenecen al bosque de pino, siendo esto aproximadamente un poco más del 17% de la cobertura total.

En Honduras los bosques se distribuyen entre:

  • Bosques de mangle
  • Bosques latifoliados
  • Bosques de conífera
  • Bosque mixto

Para conocer un poco más del bosque de coníferas, el bosque de pino puede dividirse en bosque de pino denso y bosque de pino ralo. El bosque de pino denso está compuesto por 7 especies del género Pinus. Las más frecuentes son Pinus oocarpa (ocote), Pinus maximinoi (pino llorón) y Pinus caribaea (pino caribe). El bosque de pino ralo está compuesto por las mismas especies, pero con una menor densidad; es decir, menos árboles por unidad de área, cubriendo solamente de 15 hasta 50% de la extensión del territorio.

Según el Proyecto REDD, el concepto de manejo forestal es relativamente nuevo para la región de Centroamérica. Por ello es necesario abarcar aspectos no solamente técnicos, sino también socio-económicos, normativos, legales y ambientales, de tal manera que se pueda tener un panorama amplio respecto a las interacciones bosque-comunidad de las áreas delimitadas como parte de una tipología forestal específica.

Para el año 2002, la FAO en su informe de “El estado de la diversidad biológica de los árboles y bosques de Honduras”, identifican una serie de amenazas para el bosque como, por ejemplo, que en los planes de manejo no se toma en cuenta la identificación de las especies aprovechadas ni la ampliación de la frontera agrícola dentro del bosque pinar para establecimiento de cultivos y la ganadería.

Con otras especies de Pinus, el tipo de corte es selectivo (lo mejor), lo que está provocando una degradación genética continua.

Los incendios forestales provocados por los diferentes actores: agricultores, ganaderos u otros, son también una gran amenaza para los recursos genéticos del bosque pinar. Finalmente, están las plagas forestales, sobre todo, el gorgojo Dendroctonus frontalis, que sigue siendo un problema latente en el bosque pinar hondureño y es  también considerado una de las plagas más dañinas que afecta los bosques de pino en todo Centroamérica.