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Ing. César Augusto Alvarado, M.Sc.

Una situación muy particular sobre la forma de ver nuestros bosques ha sido la siguiente:

·       Las primeras leyes en clasificar los usos de la tierra estaban definidas como, tierras fértiles y planas que son dedicadas al uso agrícola, medianamente fértiles y con pendientes leves son para uso pecuario, y tierras infértiles y con pendientes pronunciadas, para uso forestal. Con esta categorización, el bosque estaba en una clara desventaja para poder ser un sector competitivo en todas sus dimensiones.

·       Los bosques nacionales en parte para su utilización son asignados temporalmente a Asociaciones o Cooperativas de Productores, fundamentalmente rurales. El término “productores” es un término poco aplicable, pues en realidad son extractores de materia prima, pues un plan de sustitución de las especies aprovechadas no es asegurado, sino que aún se persiste con la idea de la auto regeneración por parte de la naturaleza, lo cual sería válido si se tuviera el conocimiento, la inversión y el tiempo para lograr reponer o recuperar estas masas en su estado natural, pero esto está muy lejos de ser una realidad.  

·       El manejo de nuestros bosques está más en función del origen de los recursos presupuestarios o financiamiento para llevarlo a cabo, y es así que podemos ver que en el tiempo que dura un turno, o rotación o ciclo de corta de una determinada especie, usualmente de 40 a 50 años, muchas iniciativas se han implementado, la cual depende de la visión que tenga el donante de como manejar estos bosques. Han sido y son iniciativas muy valiosas, que al parecer existe más compromiso por parte de la cooperación internacional o“países donantes” o“países amigos” como solemos identificarlos. El problema estriba en que a nivel de país no se tiene una visión clara de hacia dónde queremos llevar esta administración de los bosques. Tenemos la creencia que con tecnología de punta solucionaremos el problema, olvidándonos que estas son únicamente un medio para lograr un objetivo. El trabajo real está en internarnos en los bosques, vivir en ellos, comprenderlos de como sosteniblemente son su aporte para perpetuar la raza humana y animal.

Ellargo plazo de planificación hemos podido ver que para las autoridades que rigen los destinos del país, usualmente son de 4 años, lo cual es de esperar que así suceda, pues las autoridades superiores son removidas justamente en ese periodo, y cada nueva autoridad impone su agenda de trabajo,el bosque es ignorante a este tipo de decisiones. Así hemos podido ver las “Visiones de largo plazo a nivel de Gobierno” como Una Honduras Verde para el Año 2000 o Una Honduras abierta a los Negocios, y en la actualidad, Una Visión de País Plan de Nación al año 2038.Enormes inversiones en tiempo y dinero, tanto nacionales como donantes se han realizado para apoyar estas “visiones”. ¿Quéhemos logrado? Simple y sencillamente crear una empleomanía carente de un rumbo fijo y consistente de largo plazo. La destrucción de nuestros bosques de pinares alcanzó éste último ataque del gorgojo, cifras estratosféricas y todo ello debido a la casi nula inversión en estos bosques. El error ha sido completamente humano. 

Estamos en un camino completamente equivocado, los primeros seis meses del año estamos permanentemente preocupados por los incendios forestales y los siguientes seis meses del año totalmente olvidamos estos desastres, pues en este periodo nuestra preocupación son las inundaciones y así este ciclo se repite.

Lo que he logrado comprender sobre la opinión generalizada, es que un buen funcionario es aquel que siempre está atento a resolver problemas y de este todos lo mencionan, sin embargo de nuevo tiendo a insistir que es una opinión totalmente equivocada, un buen funcionario es aquel que crea todas las bases para que estos problemas no sucedan, con el inconveniente que este planificadornadie lo ve, ni lo hace público, pero ese es el verdadero líder en el que debe invertir la sociedad para sostenerlo y mantenerlo, de lo contrario, continuaremos asignando los cuantiosos recursos económicos financieros en crear instituciones que resuelvan los problemas que no hemos podido evitar que sucedan. Sin Visión sostenible nuestros bosques seguirán dramáticamente desapareciendo, ante una sociedad que ha evolucionado en adaptarse a las peores circunstancias.